¿Por qué vivir solo una vida… cuando puedes vivir tres?
ENRIQUE MANUEL
Ingeniero · Químico · Empresario
Transforma la ciencia en proyectos y productos sostenibles.
KEMANTO
Escritor · Humanista · Artista
Convierte palabras e imágenes en belleza y reflexión.
KIKE
Padre · Esposo · Soñador
Encuentra en lo cotidiano la semilla de la inspiración.
Todo empezó acompañando a mi padre
De pequeño me gustaba dibujar, construir y descubrir cómo funcionaban las cosas. Mi relación con La Corberana, la empresa que fundó mi padre, empezó acompañándolo a la fábrica. Él me invitaba a almorzar tortilla de gambas y yo ya estaba deseando volver.
Después llegaron las vacaciones del colegio y la universidad trabajando allí. Fui conociendo la empresa desde abajo: cargando camiones, ayudando a mi padre a fabricar, envasando, facturando o repartiendo con el furgón. Allí donde hiciera falta. Mi madre siempre me decía que, para saber mandar algo, primero había que saber hacerlo.
Entre aquellas máquinas empecé a imaginar todo lo que me gustaría crear. Por aquellos años también comencé a escribir y a pintar. Desde entonces, la escritura siempre me ha acompañado; la pintura, aunque con algunas pausas, también.
Quería hacerlo. Necesitaba aprender
Hubo un año especialmente importante: el que pasé trabajando en la fábrica antes de ir a la universidad. Hice un poco de todo y me embarqué en un proyecto que tuve que aprender desde cero, ya que era una nueva actividad para La Corberana: comprar e instalar una máquina de soplado para fabricar nuestras propias botellas. Pero mis ideas iban más lejos que mis conocimientos. Necesitaba formación para hacerlas realidad.
Con el apoyo de mis padres me fui a Barcelona. En el IQS estudié Ingeniería Química e Ingeniería Industrial, y completé mi formación con un MBA en Gestión de la Empresa Industrial. Quería comprender los productos, cómo fabricarlos y cómo hacer funcionar una empresa.
Mientras tanto, también tomaba clases de pintura y seguía escribiendo. Allí conocí a Nuria, con quien he compartido desde entonces aprendizajes, trabajo y vida.
La realidad también enseña
Al volver a Valencia, me incorporé a La Corberana y tocó llevar lo aprendido a la práctica. Empecé formulando productos y mejorando procesos; después llegaron la gestión de equipos, la dirección de la empresa y otros proyectos empresariales.
Durante más de veinte años he aprendido haciendo, tomando decisiones y respondiendo por ellas. He creado otras dos empresas e impulsado proyectos en distintos campos, entre ellos el diseño y la construcción de viviendas. Entre ellas, nuestra Casa Togui, donde he unido ingeniería, diseño y arte, con pinturas y creaciones hechas por mí.
No todos los proyectos salieron como esperaba, y también hubo épocas difíciles. Pero cada experiencia me enseñó algo que me ayudó a afrontar mejor el siguiente proyecto. Mientras tanto, seguí formándome: junto a la química y la empresa, fui explorando el diseño gráfico, el marketing, la enseñanza online y la escritura. Cada campo me aportaba nuevas herramientas para crear y compartir lo aprendido.
Un amigo dice que soy una «mula de carga» por las horas que dedico al trabajo. Yo lo vivo también como una afición: disfruto tanto aprendiendo, creando y resolviendo problemas que muchas veces las horas pasan sin darme cuenta. Hay esfuerzo, días difíciles y mucha responsabilidad, pero también felicidad en lo que hago. Para mí, trabajar es otra forma de disfrutar de la vida. Y sé que soy muy afortunado por poder vivirlo así.
Esos años me enseñaron que una buena idea necesita constancia; que un producto debe resolver una necesidad y reducir su impacto ambiental; y que detrás de cada empresa hay personas, familias, esfuerzos y confianza.
¿Qué futuro estamos construyendo para nuestros hijos?
Una noche de 2019 soñé que estaba en el año 2052. El mundo estaba devastado y yo caminaba entre las tumbas de mis hijos y mis nietos. Al despertar, una pregunta seguía conmigo: ¿qué estamos haciendo hoy para evitar un futuro así?
Llevaba años creando productos, resolviendo problemas y dirigiendo empresas. Aquella pesadilla me llevó a preguntarme hacia dónde nos conducían nuestras decisiones y qué podía hacer yo más allá de mi empresa.
Entonces comprendí qué me faltaba. Tenía formación técnica y experiencia empresarial, pero necesitaba comprender mejor al ser humano: qué nos mueve, por qué elegimos un camino y qué nos hace cambiar.
Sabía transformar materias primas en productos. Ahora quería aprender cómo una idea puede transformar nuestra manera de vivir.
Conocer al ser humano
Y así, a los 44 años, me volví a matricular en la universidad para estudiar el Grado de Humanidades mientras seguía trabajando. La historia, la filosofía y la literatura me ayudaron a comprender mejor a las personas y a mirar con otros ojos las preguntas que encontraba en la empresa y en la vida.
Y, sobre todo, el arte. Descubrí en él una forma de conocimiento capaz de expresar lo que a veces no sabemos explicar. El arte nos recuerda que somos capaces de crear maravillas. Y también eso necesitaba tenerlo presente al pensar en nuestro futuro.
Quise unir esa mirada con mi experiencia técnica y empresarial en el trabajo final de grado: un método para llevar la Evolución Sostenible a la empresa. Cada aprendizaje abría nuevas conexiones y me recordaba cuánto me quedaba (y me queda) por comprender.
Crear toma muchas formas
A lo largo de ese camino he desarrollado productos de limpieza, cosmética y ambientación, impulsado empresas y participado en el diseño y la construcción de viviendas. También he seguido escribiendo y aplicando mi formación en pintura y arte al diseño gráfico e imagen visual de La Corberana y mis otros proyectos. Mi manera de trabajar el color, las formas y la composición nació también entre pinceles.
Me mueve la posibilidad de convertir una idea en algo útil, hermoso o capaz de hacernos pensar. Esa misma búsqueda está en mi libro Evolución sostenible: en busca del paraíso, donde se encuentran mi experiencia, mis preguntas y mis ganas de compartir lo aprendido.
Un libro para empezar.
Un proyecto para seguir.
Evolución sostenible: en busca del paraíso es el punto de partida de un proyecto editorial para divulgar una misma filosofía: mejorar el presente sin hipotecar el futuro. A este ensayo se sumarán una novela, una guía empresarial, un libro de poesía y un cómic: distintos caminos para comprender, sentir y llevar a la práctica la Evolución sostenible.
El proyecto continúa
Cuatro obras en desarrollo para acercar la Evolución Sostenible a distintos públicos.
Novela
Los Togui: ¿utopía o distopía?
Una familia, dos futuros posibles. Una novela que explora cómo nuestras decisiones pueden transformar la vida de quienes vienen detrás.
Manual de empresa
Mansos: manual de sostenibilidad
Una guía nacida de mi trabajo final de grado para llevar la Evolución Sostenible y los ODS a las decisiones y acciones de las empresas.
Poemario
La vida... ¿la vivimos?
Poemas para detenernos, sentir y descubrir lo que hace valiosa la vida. Una invitación a cuidar aquello que merece perdurar.
Cómic
¿Y si cambiamos las reglas?
Una propuesta para acercar la Evolución Sostenible a los más jóvenes a través de las viñetas y despertar su capacidad de imaginar un futuro diferente.
Lo que da sentido a todo
Nuria, Bea y Nacho están en el centro de todo esto. Somos Los Togui, la familia de la que también nacen muchas de mis historias.
Sigo aprendiendo y creando con una pregunta en mente: cómo avanzar sin perder aquello que merece la pena cuidar. A esa búsqueda la llamo Evolución Sostenible. Y la sigo construyendo en el trabajo, en lo que escribo y en la vida que compartimos.
Una selección de las formaciones, méritos y experiencias profesionales que más han influido en mi trayectoria.
Formación y trayectoria profesional
